Estrenada en video con el oportunista y absurdo título Crepúsculo: el inicio, esta producción de la BBC muestra a Robert Pattinson como un inválido veterano de la II Guerra Mundial prisionero de alucinaciones buñuelescas --y paranoias salidas de Rosemary's Baby-- dentro de una mansión tenebrosa a la Manderley. El también vampírico Julian Sands redondea un fantasmagórico thriller.
martes, 18 de octubre de 2011
lunes, 3 de octubre de 2011
Party Girl (1958)
Producción de la Metro realizada a mayor gloria de la espectacular Cyd Charisse, Party Girl debe de ser una de las cintas de género más sorprendentes de la historia. La afición de su director, el genial Nick Ray, por las pandillas como expresión subversiva encuentra su reverso en la meticulosa corrección de la que hace gala en los números musicales y en las incandescentes secuencias que siguen el idilio de la pareja protagonista --la otra mitad es el también impresionante Robert Taylor.
Cualquier observador atento puede adivinar
detrás de los gestos infantiles de estos asesinos vulgares y sibaritas, y de su
violencia coreográfica y sin sentido, el motivo profundo que los emparienta con
los personajes a su vez suspendidos en una adolescencia psicológica eterna y
víctimas de una insufrible conciencia del absurdo de la existencia, que son los
actores de Johnny
Guitar (1954) o Rebel Without a Cause (1955).
Como es habitual en Ray, uno de los
primeros herederos de Kazan, el trabajo interpretativo es magnífico. Lee J.
Cobb asume perfectamente el rol de un gangster emocional y ampuloso, prefigurando en
cierto momento al Capone que Robert De Niro compuso en The Untouchables (1987).
En papeles menores, el tenso John Ireland y (especialmente) Corey Allen,
memorable 'antagonista' en Rebel,
contribuyen a redondear la atmósfera de amenaza y decidida vileza que impregna
a este drama altamente recomendable.
A continuación, un trailer sensacional:
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lunes, 12 de septiembre de 2011
Nunca dejen ir a Carey
Seguramente el libro de Kazuo Ishiguro es bueno, pero en la pantalla su historia de amor y clones resulta algo floja y hasta convencional --¿quién le ofreció el timón al director de One Hour Photo? Nada de lo cual impide el brillo (lacrimoso) de la tierna actriz de An Education en otro afortunado rol central.
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domingo, 28 de agosto de 2011
De la juventud, la fama y otras veleidades humanas
Iluminador y genial como siempre, Tennessee Williams concibió uno de sus dramas inmortales con esta fábula acerca de una decadente estrella de cine y su amante gigolo, personaje éste originalmente escrito para Paul Newman. En la clásica adaptación estrenada en marzo de 1962, Richard Brooks, que ya había dirigido a su protagonista en otra película de Williams (Cat on a Hot Tin Roof, de 1958), ofrece una acertada versión a pesar de la intromisión de la censura en un guión de su propia autoría. Ed Begley ganó el Oscar por su rol de magnate corrupto, pero no está mejor que Rip Torn como su violento y disoluto heredero. El tiempo es el tema principal de esta obra cinematográficamente poética; el tiempo humano, mejor dicho, esa materia huidiza, trágicamente fugaz, y su impacto en la conciencia y en la moral.
Marzo de 1959 - Paul Newman, Geraldine Page y Sidney Blackmer en Sweet Bird of Youth, dirigidos por Elia Kazan
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sábado, 30 de julio de 2011
Los detractores de Hitchcock nunca vieron esto...
...De otro modo, las escandalizadas y escandalizantes objeciones a la idea de que el cineasta fuese un verdadero artista jamás habrían tenido lugar. (¡Sí, tal absurdo existió en algún lugar del tiempo!) En The Skin Game (1931), el gran Hitch elabora toda una disección del capitalismo inglés en tan sólo poco más de una hora de metraje --77 minutos, precisamente. Como Renoir y La règle du jeu (1939), la cámara descubre un juego sucio y unas reglas que hay que utilizar limpiamente (al revés de las personas). Todo un testimonio de que el sabio suspense de su autor no servía simplemente para echar a rodar macguffins. La intensa interpretación de Edmund Gwenn (en la escena al lado de la bella Phyllis Konstam como su nuera) es un elemento clave del sólido drama que se desarrolla y un recordatorio de las magníficas actuaciones que abundan en una filmografía tan esencial.
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miércoles, 16 de febrero de 2011
Newman es excelente
Esta entretenidísima superproducción, dirigida por Martin Ritt y basada en narraciones de William Faulkner, exhibe el esplendor del CinemaScope y el afecto del Hollywood de los 50s por el sensacional Sur americano; el score de Alex North (compositor de Un tranvía llamado Deseo) y eso definitivamente brandiano en Paul Newman, nos remiten a Tennessee Williams en lugar de Faulkner, por supuesto. Newman brilla de todas las maneras posibles en su rol, liderando un reparto que incluye a un particularmente imponente Orson Welles como el magnate que lo acoge como a su propio hijo, y a Anthony Franciosa como éste, además de la gran Joanne Woodward, la sensual Lee Remick y la "reportera del crimen" Angela Lansbury.
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martes, 8 de febrero de 2011
Rebel Without a Cause
Después de trabajar a las órdenes del maestro Elia Kazan, James Dean inmediatamente reanudó su camino hacia la leyenda cuando, más que ser dirigido por, se involucró en una colaboración sin precedentes con el realizador de Johnny Guitar, Nicholas Ray. El resultado fue esta cinta mítica, mil veces mal copiada y otras tantas sabiamente citada desde el día de su estreno en octubre de 1955.
Ésta fue para Dean la oportunidad de exorcizar de una buena vez --como lo indicaría su más relajada interpretación en Giant (1956)-- el demonio de Brando: su Jim Stark es un niño de clase media alta igual de indulgente consigo mismo como el aparentemente monolítico obrero Stanley Kowalski. El "antagonista" de Dean en Rebel, el trágico Buzz interpretado por el subestimado Corey Allen, completa la representación gráfica de este conflicto: Buzz es un trasunto más o menos maquillado de otras niñerías del propio Brando, esta vez del rebelde Johnny, the Wild One.
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rebel without a cause
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