jueves, 11 de abril de 2013

Nancy Drew, Reporter (1939)

 Bonita Granville es Nancy Drew

Este episodio de una de las series juveniles con mejor acogida entre las audiencias infantiles de la preguerra, relata la incursión de nuestra pequeña heroína detective en el ámbito del periodismo. Y no nos referimos a cualquier caso, tratándose de la inquieta y despierta Nancy, modelo de la niña americana asertiva y, finalmente, independiente. El asesinato por envenenamiento de una millonaria anciana es la comidilla local, cuando un grupo de escolares tiene la oportunidad de hacer sus pinitos e incluso ganar un premio como reporteros; por supuesto, la única investigación ajena a la pedestre y mínima cotidianidad es aquélla, y Nancy se las ingenia para conseguirla como asignación. Un típico (y obvio) gangster, boxeador con ese rostro único tan apreciado en el cine del género --y por la casa, Warner--, y su frívola y veleidosa moll, serán algunos de los más o menos inteligentes obstáculos en la misión de salvar a la chica inocente acusada del crimen. La encantadora Bonita Granville “inmortalizó” el personaje creado por el editor Edward Stratemeyer, y este ingenuo y divertido “policial” es una ejemplar muestra.

martes, 2 de abril de 2013

50/50 (2011)


Un asunto tan delicado como el cáncer bordea habilidosamente lo políticamente incorrecto en esta comedia donde un muchacho (el admirable Joseph Gordon-Levitt) tendrá que enfrentarlo con la mejor actitud posible. A su lado, su mejor amigo (desternillante Seth Rogen) y su familia, incluyendo a su sobreprotectora madre (Anjelica Huston) y su perro Skeletor. La bella novia que termina flaqueando y engañándolo (Bryce Dallas Howard, precisa, preciosa y perfecta en su rol, si es políticamente correcto declararlo), y una jovencísima terapeuta (Anna Kendrick) integran el historial accidentadamente idílico de Adam Lerner, un paciente al borde del precipicio que renacerá y aprenderá a vivir bien.

jueves, 21 de marzo de 2013

Batman: Year One (2011)


En esta producción animada basada en la revolucionaria novela gráfica de Frank Miller --una de las fuentes de inspiración en que bebió Christopher Nolan para su versión del Caballero de la Noche--, un estilo de narración casi documental es combinado con las posibilidades sobrehumanas de los límites gráficos, y el resultado salta a la vista --con brincos de Superman: el Comisionado Gordon llega a Gotham debido a problemas con Asuntos Internos, mientras que el multimillonario playboy Bruce Wayne (o Bruno Díaz, como lo conocimos en Latinoamérica) retorna al escenario de sus pesadillas, a la ciudad donde sus padres fueron víctimas de una absurda tragedia que todavía está por cambiar su vida. El notable reparto incluye a Eliza Dushku en sensual Gatúbela, parte Eartha Kitt, anticipo de Anne Hathaway; y especialmente a Bryan Cranston, brillante en la reciente Argo, como Gordon, un honesto policía que es, antes que nada, un ser humano con problemas y debilidades como los demás, todos sus espectadores de carne y hueso.

jueves, 7 de marzo de 2013

Beasts of the Southern Wild (2012)


Esta película del pasado año se adivina como uno de esos clásicos de un futuro no muy lejano, rescatados a la vanidad del tiempo. Lírica y de belleza diamantina, este relato de un grupo de habitantes de la zona más pobre del sur americano que ahora tienen que enfrentar un desastre natural catastrófico, es atravesado por la perspectiva conmovedora, fantástica de una pequeña niña felizmente llamada Hushpuppy, huérfana de madre y endurecida por y frente a la vida (cuya inclemencia no ha logrado matar, sin embargo, la honda capacidad afectiva y la poderosísima imaginación infantil, sino todo lo contrario). La especialmente brillante interpretación de una tierna Quvenzhané Wallis y las excelencias del admirable guión son sólo dos de los factores que convierten a Beasts of the Southern Wild en la sencilla, pura y prodigiosamente abigarrada obra que es, una real odisea de amor paterno-filial con los roles final e inexorablemente invertidos, una historia de supervivencia con alcances manifiestamente cósmicos, un atónito e inefable canto a la gloria de Dios en la tierra.

lunes, 25 de febrero de 2013

Argo (2012)

Ben Affleck (Tony Mendez) y el estupendo Bryan Cranston

Dignísima (y flamante) ganadora del Premio de la Academia a la Mejor Película, esta producción de George Clooney es dirigida por Ben Affleck con talento incuestionable (no obstante, sin oportuno reconocimiento): inspirada en una historia real --el rescate imposible de seis diplomáticos americanos en el Irán de 1980 (la misma postal de pesadilla que Alan Parker inmortalizó en Midnight Express) a través de la farsa de un proyecto fílmico-- que parece inventada para el Hollywood más progresista, se trata de una experiencia audiovisual que llena el intelecto sin entorpecer su enérgico ritmo narrativo y sorprende igualmente las emociones primitivas como las elevadas, una cinta que examina los distintos puntos de vista morales con logrado equilibrio y remata el despliegue de un suspense maravillosamente insoportable con la conmoción psicológica necesaria e imprevista, evidencia de su rendido espectador. Guión, edición y actuaciones contribuyen decisivamente a un resultado final totalmente satisfactorio, uno que enlaza la pasión cinematográfica con el juicio de la crónica humana, cuya objetividad será siempre parcial; es precisamente la admirable admisión de esta eventualidad el triunfo espiritual de una virtuosa labor formal que ningún aficionado debería perderse.

domingo, 10 de febrero de 2013

Twilight Zone: The Movie (1983)


El largo cinematográfico en el cual cuatro “renombrados” realizadores rendían homenaje a una serie que revolucionó la ficción televisiva hacia fines de los cincuentas, irónicamente debe de ver mitigada la impresión de blandura o de material demasiado suave, demasiado pobre para su expansión en las pantallas grandes de los primeros ochentas, dentro del contexto mucho más adecuado de sus transmisiones de televisión y de su edición en video digital siempre para consumo casero --esto es, desde hace veinte años más o menos. El mejor o menos torpe episodio de este producto casi indigno de sus autores (indigno de Spielberg, anyway) continúa siendo el dirigido por George Miller con el protagonismo de John Lithgow; su trama hace, por supuesto, que tal sempiterno y unánime veredicto sea inmediatamente comprensible: un escritor de libros científicos, no muy simpatizante de los viajes en avión, cree ver a una especie de monstruo o demonio en el acto mismo de atacar uno de los motores durante el vuelo nocturno que, así, se convierte en su pesadilla mortal. El resto del metraje justifica absolutamente menos, si cabe, la violenta y trágica desaparición de Vic Morrow y dos niños en el set de la historia inicial, dirigida por John Landis: una mediocre puesta en escena (alrededor de un racista contumaz bien representado por el Artie West de Blackboard Jungle) que anticipa el decepcionante episodio siguiente, donde el artífice de Jaws y E.T. resultaría irreconocible de no ser por el asunto infantil en cuestión. Para cuando llegamos a la algo inquietante, aunque para nada lo bastante inquietante, obrita de Joe Dante, es ya muy tarde para rescatar sino únicamente la decente tormenta aérea del final.

 

martes, 5 de febrero de 2013

Twixt (2011)


Sería bueno mencionar con más frecuencia que el director de The Godfather es un autor bastante interesante en el género de horror. Ya a principios de los sesentas, su Dementia 13 revelaba una voluntad de originalidad y un instinto revitalizador. No sería casualidad que, en los noventas, Bram Stoker’s Dracula (que bien, y más fielmente, podría haberse intitulado Francis Coppola’s Dracula) supusiese el bautismo de sangre fresca requerido por un medio que avanzaba a pasos cada vez más frenéticos --técnicamente, si hemos de ser precisos. No será, entonces, difícil de entender por qué esta pequeña pieza de su producción (que, después del presupuesto de Dracula, se inscribe en la línea más modesta de Dementia) es una obra sumamente personal.

Intentando exorcizar ciertos demonios de su biografía --para ser exactos: su sentimiento de culpa debido a la trágica muerte de uno de sus hijos en un accidente náutico--, Coppola recurre a su genio narrativo para confeccionar un poema visual que rinde todo el homenaje a Poe ausente en la (nunca más inoportunamente) ordinaria (y mal llamada) The Raven. En su fase de Elvis gordo (o quizá el Morrison de L.A. Woman le sea una imagen menos vanidosa), Val Kilmer es un alter ego acaso demasiado reminiscente de Brando. En otra sensible actuación, Kilmer protagoniza un relato básicamente gótico, abierto por el realizador en un experimento estilístico apreciablemente exitoso. La fascinante Elle Fanning es una versión rubia de Virginia Clemm, la niña-mujer de pelo negro cuervo, labios rojo sangre y piel blanca nieve; su historia combina, además, los tormentos de la Casa Usher con los de Fortunato el emparedado.