sábado, 30 de julio de 2011

Los detractores de Hitchcock nunca vieron esto...



...De otro modo, las escandalizadas y escandalizantes objeciones a la idea de que el cineasta fuese un verdadero artista jamás habrían tenido lugar. (¡Sí, tal absurdo existió en algún lugar del tiempo!) En The Skin Game (1931), el gran Hitch elabora toda una disección del capitalismo inglés en tan sólo poco más de una hora de metraje --77 minutos, precisamente. Como Renoir y La règle du jeu (1939), la cámara descubre un juego sucio y unas reglas que hay que utilizar limpiamente (al revés de las personas). Todo un testimonio de que el sabio suspense de su autor no servía simplemente para echar a rodar macguffins. La intensa interpretación de Edmund Gwenn (en la escena al lado de la bella Phyllis Konstam como su nuera) es un elemento clave del sólido drama que se desarrolla y un recordatorio de las magníficas actuaciones que abundan en una filmografía tan esencial.