miércoles, 28 de octubre de 2015

Avere vent'anni (1978)

Flirteando con el peligro...

La rubia Gloria Guida y la morena Lilli Carati, dos de las indiscutidas reinas de la commedia erotica all'italiana de los '70s, protagonizan esta fábula con visos trágicos, escrita y dirigida por Fernando Di Leo. Thriller de (s)explotación enmarcado en el subgénero de los hitchhikers, sigue las aventuras más o menos muelles y duras de unas muchachas de 20 años de edad, quienes viajan pidiendo aventón a Roma para reincorporarse a una comuna, donde todo era gratis y la promiscuidad podía ser satisfecha. En el trayecto, son confundidas con prostitutas, enfrentan avances no correspondidos y, eventualmente, cuando la policía detiene a todos por supuesta posesión de drogas, deben apresurarse en asumir sus necesidades económicas. Paul Nizan tenía razón.


Durante la mayor parte de su metraje, Di Leo, experto en el cine criminal, conduce una picaresca virtualmente irredimible, con abundancia de episodios indulgentes de todo tipo, en los cuales a veces ni la belleza de sus estrellas mitiga la sensación de vulgaridad, falta de inventiva, o aun, como mínimo, de una trama persuasiva, construida sobre algo que no sea el imaginario populista de ley (lesbianismo, seducción, y otros de igual gratuidad, donde Guida y Carati son exclusivamente objetos de contemplación, por más que se haya caracterizado como cuasi feminista a la última). Sin embargo, el cambio que sucede hacia el final --no tan inesperado, si observamos ciertos detalles de la producción y revisamos otras películas, como Blue Jeans-- provee a las actrices la oportunidad de demostrar su identificación con la audiencia, y al director la de crear una efectiva atmósfera de pesadilla, basada en elementos tan sensacionalistas como legítimos. No por nada, el impacto y la impiedad de esa estremecedora secuencia, con sus mafiosi perversos e impotentes, le debe mucho a una novela como Sanctuary, donde Temple Drake aparece como precursora de Lia y Tina, penetrando la selva del corazón humano. 2.5/5

  

miércoles, 14 de octubre de 2015

Mi Friend Irma (1949)

Jerry visitando el set de The File on Thelma Jordon (1950), dirigida por Robert Siodmak (en la foto)

Simple y formulista, esta comedia es también efectiva e hilarante. Basada en un serial de la radio, sobre todo constituyó el oportuno debut de Martin & Lewis, una de las fuerzas más esenciales de la comedia de todos los tiempos, como ya lo demuestran aquí. Jerry exprime las naranjas (y un gag que hace eco de Charlie Chaplin en Modern Times) en una juguería atendida por Dino, y hasta ahí llegan un estafador improvisado (el notable John Lund) y su corta, cortísima de luces, pero sumamente bienintencionada, novia Irma (Marie Wilson). Luego, el aspirante a crooner --cuya imagen ajena al licor contrasta con la bohemia reputación del Rat-Packer de algunos años después-- se verá involucrado en un triángulo amoroso con una secretaria cazafortunas (Diana Lynn), tras de su flamante jefe millonario (Don DeFore). El director George Marshall orquesta los eventos de la trama con precisión y gusto por el detalle, pero es la presencia del futuro actor de The Geisha Boy o The Caddy --poseedor de una cualidad virtualmente fuera del tiempo durante cada una de sus secuencias en éste su bautizo fílmico-- lo que hace subsistir a esta feliz pieza, salvada de la rutina, de visionado obligatorio para sus fans. 4/5