domingo, 28 de agosto de 2011

De la juventud, la fama y otras veleidades humanas



Iluminador y genial como siempre, Tennessee Williams concibió uno de sus dramas inmortales con esta fábula acerca de una decadente estrella de cine y su amante gigolo, personaje éste originalmente escrito para Paul Newman. En la clásica adaptación estrenada en marzo de 1962, Richard Brooks, que ya había dirigido a su protagonista en otra película de Williams (Cat on a Hot Tin Roof, de 1958), ofrece una acertada versión a pesar de la intromisión de la censura en un guión de su propia autoría. Ed Begley ganó el Oscar por su rol de magnate corrupto, pero no está mejor que Rip Torn como su violento y disoluto heredero. El tiempo es el tema principal de esta obra cinematográficamente poética; el tiempo humano, mejor dicho, esa materia huidiza, trágicamente fugaz, y su impacto en la conciencia y en la moral.

Marzo de 1959 - Paul Newman, Geraldine Page y Sidney Blackmer en Sweet Bird of Youth, dirigidos por Elia Kazan